Formas de hipnoterapia han sido practicadas en todas
las culturas y tiempos. Engloban tanto a estados de trance
o ensoñaciones inducidas con técnicas de la
hipnosis clásica de Sigmund Freud o de Milton Erickson.
Todas las técnicas imaginativas transitan por una
senda neurobiológica propia (*) lo que explica su
valor y su universalidad.
La hipnoterapia, como técnica exploratoria del psiquismo
consciente o inconsciente no solo puede iluminar hechos
reprimidos o deformados defensivamente en la mente según
las concepciones analíticas sino añade un
estado mental diferente a toda clase de experiencia facilitando
una mayor memorización. Aunque no se puede prescindir
del estudio de las circunstancias existenciales y la llamada
"cosmovisión" de la vida la hipnoterapia
suele ejercer el papel de una técnica potente complementaria.
La terapia cognitivo-conductual no es el único
tratamiento con apoyo empírico aunque se ha hecho
especialmente hincapié en reseñar cuáles
son tratamientos con "eficacia bien establecida"
para los distintos problemas psicológicos.
El paradigma de la psicología cognitiva (y las terapias
cognitivas) consiste en el principio de la mediación
cognitiva. Sintéticamente: La reacción (o
respuesta emotiva o conductual) ante una situación
(o estímulo) está mediada por el proceso de
significación (o evaluación) con relación
a los objetivos (metas, deseos) de cada persona. Las estructuras
cognitivas, generalmente denominadas esquemas, que dan lugar
a las evaluaciones y a las respuestas, son el resultado
de predisposiciones genéticas y del aprendizaje generado
por medio de las experiencias vividas, propias de cada persona.
Por lo tanto, toda terapia implicará una modificación
de estas estructuras con la consiguiente modificación
de las evaluaciones, que logrará una modificación
de las respuestas (emotivas y/o conductuales). De esta manera,
sin desconocer el enfoque médico biológico
de los trastornos, sino sumándose al mismo, este
modelo psicoterapéutico aporta al proceso de cambio
el concepto de re-aprendizaje.
Algunas de las características prácticas
más destacadas de este modelo psicoterapéutico
son: su brevedad (va directamente a la resolución
del problema), su énfasis en el presente (en el "aquí
y ahora"), en el problema y en su solución,
su estilo de cooperación activa por igual entre paciente
y terapeuta, tareas de auto-ayuda que se realizan entre
sesiones y el enfoque altamente didáctico, por lo
cual el paciente queda entrenado para resolver futuros problemas.
(*) fenómenos de la simbología presentativa
análoga almacenados mayoritariamente en la hemisferia
derecha